El jardín
Una casa que se cubre de flores. De los narcisos de febrero a los quitameriendas de noviembre, en TTipiaenea casi siempre hay algo floreciendo: solo cambia el qué.
Un jardín que lleva años haciéndose
Con el jardín vamos mejorando año a año. Añadimos plantas diferentes, más resistentes, algunas nacidas en semilleros de casa. Y a veces, con estas olas de calor, sufrimos muchas bajas — que no nos impiden seguir.
Los rosales trepan hasta las ventanas, la morera da sombra en agosto y la huerta decide lo que se cena. No se plantó de golpe: se ha ido haciendo, temporada a temporada.
Qué hay en flor cuando vienes
Cada época manda una flor distinta. Esto es lo que te vas a encontrar según cuándo vengas. Pincha cualquiera para verla a pantalla completa.
Invierno
diciembre y enero · el jardín descansa
Final del invierno
febrero y marzo · los primeros en salir
Primavera
abril y mayo · el mes grande
Verano
junio a septiembre · las de aguantar el sol
Otoño
octubre y noviembre · las últimas
Y en los paseos, las silvestres
Estas no son del jardín: salen solas en los prados y los bosques de alrededor, y las hemos ido encontrando en los paseos desde la puerta de casa.
Y estas, de un vivero
Para ser sinceros: estas fotos no son de nuestro jardín, las hicimos en un vivero: Hortalizas Etxeberria, que tantas alegrías nos ha dado. Son flores y arriates que nos enamoraron y que nos gustaría llegar a tener así de bonitos algún día en casa.
El de la pared sur
Lleva años subiendo por la pared del sur y cuando florece huele desde la cocina. Es el más viejo de todos.
La morera y la mesa
Debajo de la morera hay una mesa. En verano es donde se acaba desayunando, comiendo y cenando, porque nadie quiere entrar en casa. En otoño el jardín se llena de hoja y es otra casa distinta.
Lo que se come sale de aquí
Muchas tardes, cuando llega la sombra, subimos a escuchar cómo crecen los tomates y los pimientos.
Tomates, lechugas, puerros, calabazas… lo que toque según el mes. La huerta está a dos pasos de la puerta y, si coincide la temporada, algo acaba en la mesa. A los niños les suele hacer más ilusión que a nadie.
¿Te gustaría despertar aquí?
El jardín está siempre. Solo hay que venir a verlo florecer.